Con el paso del tiempo no me he vuelto más sabia ni racional en materia de hombres, por suerte o desgracia sigo teniendo un corazón adolescente que aún cree en el amor. Lo que sí he aprendido es a tener en cuenta una vocecita interior que, algunas veces, se deja oír diciendo: “Eva no sigas por ese camino que no lleva a ninguna parte.” Desde mi primer encuentro con Antonio la voz se escuchó clara y potente: “Este hombre no es tu tipo ni en un 1%.”
Mi Pepito Grillo particular llevaba razón. Antonio, el informático que aseguraba el buen funcionamiento de nuestros terminales, era garantía de caos emocional si le dejaba entrar en mi vida. Dos mujeres, dos hijos, uno con cada una de ellas, y una fijación con la última eran suficientes señales de alarma para cualquier chica.
Una charla de más de dos horas a última hora de la tarde de un jueves me convenció de ello. Aquel chico, bastante callado habitualmente, hablaba de su última ex con esa rabia que delata a los que no han pasado página. Esgrimía su postura de no ceder en temas tan importantes como los hijos, convencido de llevar razón en todos sus planteamientos, e incluso aireó asuntos económicos que a mí, evidentemente, me importaban un pimiento.
Al despedirnos tuve muy clara mi respuesta a su pregunta sobre qué iba a hacer el fin de semana. Aunque mis planes eran un conjunto vacío, al abracadabrá de “ni loca quedo con este tío”, los transformé en un cumpleaños, una comida familiar y mucho mucho lío.
Si creyese en los cuentos estaría preocupada por si mi nariz comenzaba a crecer en plan pinocho, pues le mentí descaradamente diciendo “Hasta pronto” y pensando “hasta nunca”.
Eva R.

Bien hecho Eva!!!Está claro que ese tipo no es para tí (ni para nadie).No me gusta nada la gente cargada de resentimientos, y este parece que abunda de ellos y se olvida de lo realmente importante.
ResponderEliminarSolo hay una frase para el: "Vade retro satana".
Ni te inmutes, no has mentido, solo has puesto a buen recaudo tu integridad.
Un abrazo
Perdí un par de horas con Antonio el resentido, pero no pienso perder ni un minuto más, Clara. La vida es demasiado corta como para desperdiciarla con amarguras y menos si son ajenas.
ResponderEliminarBesitos.
Algunos monógamos lo son por redondeo al alza.
ResponderEliminarUn abrazo fuerte, Eva.
¡Qué frase tan buena y descriptiva amigo mío!
EliminarLa voy a poner bien a la vista, y me la repetiré en plan mantra cada vez que sienta la tentación de la cómoda confirmadad.
Abrazos.
Te echo de menos.
EliminarUn abrazo.
No te ofendas Eva, creo que el tal Antonio, te utilizó en ese momento para descargar su resentimiento y justificar su postura.
ResponderEliminarHiciste bien en no repetir.
Un abrazo.
Estoy totalmente de acuerdo contigo, Auroratris.
ResponderEliminarLos Antonios que vagan por el mundo buscan un oido donde verter lo mal que les trata la vida, y si tienes la mala suerte de enredarte con alguno de ellos convertiran la tuya en un lugar terriblemente triste donde flota la insatisfacción.
Saludos.
Me gusta cuando no nos dejamos llevar por el masoquismo de "conmigo será diferente". Escuchar ese rencor del pasado que él mostraba y utilizarlo como voz de alarma es señal de sabiduría ;)
ResponderEliminarA todos, después de una ruptura traumática, deberían ponernos en una especie de cuarentena... evitar a toda costa que salgamos con otra gente con fines románticos (sexuales sí se permiten)
ResponderEliminarEse hasta pronto que todos hemos utilizado alguna vez antes de salir huyendo es una herramienta unidireccional pero solo para el que la pronuncia. Animo, el mundo esta lleno de buena gente, lo difícil es descubrirlos.
ResponderEliminarUn abrazo
Muy buen y divertido blog! ENHORABUENA!
ResponderEliminarTe invito que visites el mío: http://luciavitali.blogspot.com