Mis posibilidades de futuro con Javier cantaban un aria sin voz desde nuestra primera cita. La famosa frase de “un clavo saca a otro clavo” es una gran mentira. No existe el bricolage emocional. ¿Puede entrar alguien en un corazón y una mente ya ocupados?
Cada mañana nos encontrábamos en la misma cafetería, dispuestos a despejarnos ante el primer (en mi caso segundo) café del día. Alguna vez habíamos intercambiado un saludo de paso y teníamos conocidos comunes. No sé si él se había fijado anteriormente en mí, porque yo no lo había hecho. Para nada era el tipo de hombre que solía atraerme. Cuarenta y pocos, divorciado, dos hijos… eran datos sin más. Lo que suponía una barrera entre nosotros era su voz y lo que decía. ¿Habéis escuchado hablar al ministro Montoro? ¿Os lo imagináis recitando un poema? Haced ahora la prueba entre él y Dani Mateo. Este último puede leer un párrafo del Código Penal que, en vuestros oídos, sonará a música celestial. Pues bien, Javier era tan chispeante como un decreto ley en boca de Cristobal Montoro.
De no haber estado tocada y hundida tras la ruptura con el Innombrable, jamás habría aceptado una cita con este hombre, pero estaba tocada, hundida y me sentía más zombie que persona. Quedamos pues.
Fue una de las comidas más aburridas de mi vida. No teníamos nada en común. Me miraba, lo miraba, hablaba, yo oía (no sé si podría decir escuchaba)… Lo curioso es que al despedirnos él tenía la sensación de una buena cita a repetir y yo la de “¡qué ganas tengo de ir a mi casa y librarme de este tío!”
Tengo una teoría respecto a las primeras citas. Si eres hombre y la chica no te gusta, no habrá segunda cita. Lo tienes claro y ni por cortesía ni demás zarandajas estás dispuesto a repetir. Si eres mujer es bastante probable que repitas cita aunque el individuo te atraiga menos que el payaso de McDonald’s. ¿Por qué lo hacemos? Debemos tener un programa del tipo ¿está seguro de querer borrar? que se activa siempre, y además si estamos dudando llega la típica amiga que dice: “No te cierres. Dale otra oportunidad”.
Sí, amigos, acepté una nueva cita. En mi descargo diré que dudé e incluso aplacé nuestro segundo encuentro, pero lo cierto es que una tarde de noviembre quedamos a tomar un café, que resultó tan largo como poco estimulante.
Pero ¿sabéis lo peor? Aunque en todo momento había sido él quién buscaba mi compañía, después de nuestra segunda cita, cuando yo preparaba mi negativa para una tercera, fue él quién comenzó a esquivarme, a saludarme de pasada, a evitarme en una palabra. UNO DE LOS HOMBRES MÁS SIMPLES DEL PLANETA TIERRA NO ME CONSIDERABA DIGNA DE SU INTERÉS.
Javier no me gustaba y no pensaba volver a salir con él, pero venga de quién venga es cierto que “te dejo” es “jódete” al revés.
Eva R.

Eva querida el tal Javier debió percibir tu desinterés y, tal vez no fuese brillante, pero algo intuiría.
ResponderEliminarEsperar un encuentro con alguien que te atrae es mágico, quedar por un haber qué pasa es deprimente.
La vida es demasiado corta como para regalar minutos a gente inadecuada. Pero si lo haces, espero que sirva para que sigas contándolo con ese puntillo que parece caracterizarte.
Seguimos en contacto.
A ver a ver... Fuera el haber.
ResponderEliminarDiossss necesito un café (yo no tengo un Javier que me dé conversación jajajaa).
Gracias por pasar por este sitio, querida Ángela-Jane.
EliminarTú en tu selva particular y yo con mis pasos vamos haciendo eso que debería ser tan sencillo y tanto complicamos como es vivir.
La primera impresión es la que cuenta, si no saltó la mágia en la primera, en la segunda no esperes mucho más.
ResponderEliminarAunque coincido contigo en eso de que una segunda oportunidad siempre la ofrecemos las mujeres. Defectillos tiene todo el mundo, jejejeje.
Besos, Eva.
Estoy aprendiendo, Auroratris a ser hombre en según qué planteamientos. Me doy cuenta que la segunda oportunidad para ellos es un "le intereso". Mira en ese aspecto ellos son claros, las que mareamos la perdiz.
EliminarSaludos.
Las prisas...
EliminarQuería decir que las que mareamos la perdiz somos nosotras.
Definitivamente habitamos el mismo planeta pero en distintos usos hemisferios.
Bien es cierto que un clavo no saca otro clavo, pero también es verdad que "entre col y col...lechuga".
ResponderEliminarY sí que es jodido sentir que no suscitamos interés en alguien, aún cuando ese alguien no nos interese lo más mínimo. Así somos las mujeres de raras.jajajaj.
En cualquier caso mucho mejor, porque así nos evitamos quebraderos de cabeza inventando excusas para dar calabazas.
Un beso fuerte
Pues sí, Magdalena, un mal rato que me ahorré esquivando una cita que no deseaba. Mi vanidad sufrió un poco, pero así es la vida.
EliminarBesos.
Hola Eva. Me divierte como narras tus experiencias paranormales.
ResponderEliminarEn mi modesta opinión, jamás hay que forzar la máquina. Cuando un hombre no te atrae a la primera no hay nada que hacer, aunque sea buena persona, si no hay magia y "ganas", la partida está perdida.
Te has quitado a un "zoquete" de encima.
Un abrazo. Ah! yo si me quedo contigo.
Clara http://muyclara.blogspot.com.es/
Bienvenida a este lugar, Clara.
ResponderEliminarCoincido contigo en que cuando no surge la chispa es imposible que brote el fuego.
Me busco y en ese camino quiero sentir emociones de verdad y no sucedáneos que terminen por hacerme sentir vacío y hastío.
Saludos.
Tomo nota de tu blog y te visito ya mismo.